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Santiago,
junio 5 de 2003
ALZA DEL IVA Y CRISIS AGRICOLA: ¿PRIMEROS BENEFICIO
DEL TLC?
Ayer el
presidente Lagos expresó su satisfacción por la próxima
firma del TLC con Estados Unidos y afirmó que "se generarán
más empleos, más importaciones y exportaciones". La canciller
Alvear, por su parte, señaló que "se realizará una
campaña de información por todo el país para explicar a
la ciudadanía los beneficios directos que tendrá el TLC para Chile".
A pesar de
lo anterior lo cierto es que el gobierno negoció este tratado de espaldas
a la ciudadanía y hoy, somos nosotros los que enfrentamos un alza del
IVA de un 18 % a un 19% para compensar la pérdida de 400 millones de
dólares anuales que el estado dejará de recibir en virtud de la
baja de aranceles de los TLC.
Esto significa
que los chilenos de menores ingresos deberán pagar más
impuestos para reponer en las arcas fiscales lo que éstas pierden por
los TLC, cuyo principal beneficiado es el empresariado exportador: es decir,
la minería, agricultura de exportación, pesca, acuicultura y sector
forestal, que constituyen en conjunto más del 80% de las exportaciones.
El IVA es
un impuesto que recae sobre los más pobres: el 10% más pobre de
la población chilena realiza casi 92% de sus gastos en bienes gravados
con IVA, porcentaje que disminuye en sectores de mayores ingresos. Así
la consecuencia de esta medida será empeorar la inequidad social en nuestro
país, la cual ya es una de las peores a nivel mundial.
¿Como
puede el gobierno justificar frente a la población los beneficios de
un TLC que intensifica las exportaciones primarias y, por tanto, las ganancias
del sector de mayores ingresos?... La respuesta es simple: a costa de una mayor
recaudación de impuestos en los sectores de menos ingresos.
Políticamente,
además, el gobierno está contraviniendo una vez más el
rol del estado de balancear los intereses y beneficios del desarrollo nacional
puesto que contradice la opción de "crecimiento con equidad y justicia
social", lineamiento programático fundamental de la concertación.
En tal sentido, la disminución de ingresos fiscales por reducción
de aranceles debe ser compensada con impuestos a los sectores que se benefician
de los tratados comerciales, es decir, las empresas mineras, pesqueras, agroexportadoras
y forestales.
La Cámara
de Comercio de Santiago ha señalado que el TLC con EEUU aportará
700 millones de dólares al PIB. Entonces, un royalty a la minería,
sector que representa más de 40% de nuestras exportaciones al sacar del
país recursos no renovables y vaciar a las regiones mineras de capital
natural para su desarrollo futuro, aparece como una opción viable.
Aplicar
un impuesto de 1% sobre sus ganancias adicionales a los sectores exportadores
que intensificarán su exportación y ganancias en virtud de la
baja de aranceles, es también una medida adecuada que permite que aquellos
que se benefician de estos tratados compensen la pérdida fiscal que ellos
provocan.
Es incomprensible
e inaceptable la opción tomada por el presidente Lagos de hace pagar
a todos los chilenos más IVA para seguir beneficiando a una minoría.
La máxima autoridad del país debiera revisar las pésimas
cifras de distribución del ingreso durante su gobierno y el empeoramiento
de la equidad social durante los gobiernos de la Concertación. Es
así como la distribución del ingreso según las encuestas
CASEN dan cuenta que el 10% de los chilenos más pobres recibía
sólo el 1,5% del PIB mientras que el 10% más rico percibía
el 41,3% en 1987 y en los últimos años del gobierno militar. Durante
los gobiernos de la concertación esta inequidad ha empeorado, la última
encuesta CASEN muestra que el 10% más pobre recibe sólo 1,1 del
PIB, un deterioro de los sectores medios, y una concentración de 42,3%
de la riqueza en el 10% de chilenos más pudientes.
Otro fruto
de las erróneas y antidemocráticas decisiones del presidente Lagos
es la intensificación de la crisis agrícola en virtud de lo
que su equipo negoció en el TLC con EEUU. Prácticamente toda la
agroindustria e industria de alimentos -jugos, pasta de tomate y otros- se verá
afectada por una desgravación lentísima y por la competitividad
de los productos norteamericanos.
Particular
impacto sufrirán los pequeños y medianos agricultores trigueros,
lecheros y azucareros que actualmente tienen algunas protecciones en virtud
de las bandas de precios, las que desaparecerán con el TLC. Así,
el gobierno de Lagos deberá asumir la crisis de 100.000 empresas agrícolas,
la pérdida de empleos y un aumento en la migración hacia los centros
urbanos, que claramente lo obligará a incurrir en mayores gastos sociales
Todo ello en un marco de menor recaudación fiscal.
En este escenario
¿cómo puede el gobierno justificar frente a la mayoría de
los chilenos los beneficios de un TLC?
Sara Larrain
Programa
Chile Sustentable.
(Traducción Libre del Ingles A.Villamar)
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